El engaño que eleva y el engaño que destruye
Descubre la sutil diferencia entre la ilusión que protege temporalmente al espíritu y la mentira destructiva que corrompe la propia verdad interior.
Por Omar Hejeile · Publicado el 5 de agosto de 2026 · Actualizado el 6 de agosto de 2026 · 7 min de lectura

¿Cuántas veces nos hemos aferrado a una certeza frágil solo para evitar el impacto de una realidad dolorosa? A menudo nos preguntamos si toda ilusión es intrínsecamente dañina o si existe, en el recorrido del espíritu, un velo necesario que nos resguarda hasta estar listos para sostener la verdad.
Lo que dice el maestro
El engaño¿Sientes el peso del engaño?Esa grieta sutilque se abre entre lo que parecey lo que realmente es.El engaño no siempre llegacon máscaras evidentes.A veces se presentacon la sonrisa más suave,con las palabras más dulces,con la promesaque más necesitabas escuchar.Y por eso duele tantocuando se revela:porque tocaste algoque creíste sólidoy resultó sersolo una sombra.Hay engaños que vienen de fuera.Y hay engañosque nacemos nosotros mismos.Los más profundossuelen ser estos últimos:las historias que te cuentaspara no mirar de frente,las justificacionesque construyespara no sentir el vacío,las versiones de tique mantienes en pieaunque ya no te representen.El engaño promete alivio.Te ofrece una realidadmás cómoda,más controlable,menos dolorosa.Pero con el tiempose convierte en una prisiónde cristal:transparente,frágily cada vez más asfixiante.Porque vivir engañadoes vivir a medias.Es caminar sobre un sueloque puede cederen cualquier momento.Es mirar a los ojos del mundosin poder mirartecompletamente a ti.Y sin embargo…incluso el engañotiene su lección.Cuando se rompe,aunque duela,deja un espacio limpio.Un espacio dondepor fin puede entrarlo verdadero,aunque sea más simple,aunque sea más desnudo,aunque sea más real.Porque después del engañoya no se buscala misma clase de ilusión.Se buscala presenciaque no necesitaesconderse.
La arquitectura de nuestras propias ficciones
El engaño no siempre es un acto de malicia orquestado desde afuera. Con frecuencia es una estructura invisible que levantamos en la intimidad de la mente para no contemplar el abismo. Cuando una vivencia resulta abrumadora, el espíritu recurre al velo del autoengaño como un mecanismo defensivo.
Esta dinámicas nos invitan a reflexionar sobre los roles que asumimos en el teatro de la vida cotidiana. El dilema no radica únicamente en la presencia del velo, sino en la relación que establecemos con él: si lo habitamos como un refugio transitorio o si lo convertimos en una morada permanente.
La frontera entre proteger y aprisionar
No todas las ilusiones responden al mismo origen. Existe una distinción esencial en la función que cumple el engaño en la trayectoria humana. Hay velos que matizan la luz mientras la vista se adapta, y hay sombras que sofocan la conciencia.
El engaño que eleva¿Sientes el engaño que eleva?Ese que no nace del deseo de herir,sino de una necesidad profundade proteger algoque aún no está listopara enfrentar la luz completa.Hay momentosen que el alma necesitauna ilusión temporalpara no derrumbarse.Una historia más suaveque la realidad cruda.Una esperanzaque, aunque imperfecta,permite seguir caminandocuando la verdad absolutasería demasiado pesadade sostener.Este engañono aprisiona para siempre.Acompaña.Sostiene el espíritumientras recupera fuerzas.Le da tiempopara madurarhasta que pueda mirarlo que debe mirarsin quebrarse.No se aferra.No se multiplica.Sabe que es un puentey no un destino.Y cuando llega el momento,se disuelvecon la misma suavidadcon que llegó,dejando atrásuna personamás capazde habitar la verdad.Porque a vecesel alma necesitauna mentira compasivapara poder elevarsehasta el lugardonde ya no la necesite.
La ilusión transitoria: El engaño que eleva
Tal como lo expone el maestro Omar Hejeile, existe una forma de ilusión que cumple una función protectora. Funciona como un andamio temporal que sostiene la estructura mientras la fuerza interior se restablece. Cuando sobreviene una pérdida o cuando el dolor del alma se manifiesta intensamente, asimilar la realidad de golpe puede fracturar el espíritu.
En esos instantes, la mente recurre a una narrativa más afable que permite dar el siguiente paso. Este tipo de velo no busca perpetuarse ni manipular; cumple su ciclo y se retira sin estrépito cuando la persona ha adquirido la firmeza necesaria para habitar la realidad.
El veneno de la máscara: El engaño que destruye
En el extremo opuesto se encuentra la falsedad rígida, aquella que no protege un proceso de maduración, sino que busca sostener una apariencia ficticia a cualquier precio.
El engaño que destruye¿Sientes el engaño que destruye?Ese que se instalacomo una raíz venenosay va corrompiendotodo lo que toca.Nace del miedo,de la necesidad de controlar,del deseo de parecerlo que no se es.Y una vez aceptado,comienza a creceren silencio.Este engañono protege.Aísla.Crea una distanciacada vez más ampliaentre quien eresy la imagen que ofreces.Te obliga a manteneruna versión falsa de tique requierecada vez más energía,más vigilancia,más olvido de ti mismo.Con el tiempoya no sabesdónde termina la máscaray dónde comienzas tú.Y esa confusiónva apagandola llama interiorhasta dejar solouna presencia vacíaque sonríesin sentir.Este engañono eleva.Hunde.No da tiempo.Roba tiempo.Y termina destruyendono solo la confianzade los demás,sino la confianzamás esencial:la que el almase tiene a sí misma.Porque quien vive demasiado tiempodentro de un engañotermina creéndoloy pierdeel camino de regresohacia lo verdadero.
A diferencia de la ilusión compasiva, el engaño destructivo exige un consumo constante de energía vital. Para sostener la primera mentira se requiere edificar una red cada vez más compleja de justificativos. De manera similar a lo que ocurre cuando una lealtad mal entendida nos encadena, el individuo se vuelve prisionero de su propio personaje, distorsionando su intuición y erosionando la confianza básica en su propio ser.
Señales para discernir la naturaleza de tus velos
Para identificar qué tipo de engaño está presente en tu vida, resulta provechoso observar los frutos que produce en tu cotidianeidad:
- El consumo de energía: El engaño que eleva brinda una calma paulatina para recuperar fuerzas; el engaño que destruye exige vigilancia permanente y genera una sensación constante de agotamiento.
- La postura frente a la verdad: La ilusión protectora se disuelve con naturalidad cuando la realidad emerge; la mentira destructiva reacciona con rigidez, defensiva o negación.
- El impacto en el centro personal: La ilusión compasiva respeta la semilla de quien eres; la falsedad destructiva te aleja tanto de tu esencia que extingue el sentir genuino.
- El factor tiempo: El engaño saludable actúa como un puente con principio y fin; la mentira destructiva intenta eternizarse, robando la vivencia del presente.
Prácticas de observación consciente
- Examina las historias que te repites: Identifica las explicaciones constantes sobre tu conducta o tus relaciones. Hazlo con serenidad, observando qué intención profunda guardan.
- Distingue el refugio de la prisión: Evalúa si esa narrativa que antes te brindaba tranquilidad hoy se ha transformado en un límite que impide tu crecimiento.
- Aborda la realidad con gradualidad: No es indispensable derribar todas tus defensas de forma abrupta. Reconocer una pequeña verdad interior es un paso sólido hacia la autenticidad.
- Observa la raíz de tus acciones: Aprende a notar cuándo actúas para resguardar tu proceso y cuándo lo haces por miedo al juicio ajeno o por mantener el control.
Para el lector
Despejar la mirada no requiere violencia ni reproches hacia las propias fragilidades. Al comprender que existen ilusiones que sostienen el tránsito y otras que consumen la vida, se vuelve posible soltar las máscaras destructivas y permitir que lo verdadero, en su sobria sencillez, vuelva a ocupar su lugar.
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Preguntas frecuentes
- ¿Es posible que una ilusión sea necesaria en el desarrollo personal?
- Sí, en momentos de fragilidad intensa, una ilusión temporal puede actuar como un refugio compasivo que sostiene al espíritu mientras recupera la fuerza para afrontar la realidad.
- ¿Cómo saber si un autoengaño se ha vuelto destructivo?
- Se vuelve destructivo cuando exige un esfuerzo constante por mantener una imagen falsa, generando agotamiento y distanciándote de tus sentimientos auténticos.
- ¿Qué ocurre cuando cae un engaño en el que confiábamos?
- Aunque la caída causa dolor, el colapso de una ilusión deja un espacio limpio y despejado donde finalmente puede asentarse lo genuino y verdaderamente sólido.
Sobre la autoría
Omar Hejeile
Director y conferencista
Investigador, escritor y conferencista, director de los contenidos audiovisuales de Radio Kronos.
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